Mostrando entradas con la etiqueta Muñecos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Muñecos. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de agosto de 2011


Le mordí la sonrisa. Le mordí la sonrisa  y el extasis se deslizó por la cara interna de mis muslos, sereno como el agua que corría por nuestras pieles, rápido como mis ideas, que, esquivas, huían de mi mente. Y me hizo el amor con la mirada,  me hizo el amor con el marfil, experto, de su boca, me hizo el amor con el azabache rodeado de abejas de sus ojos, con sus dedos de los pies. Y después acarició con cada milímetro de mi aliento su piel desvestida, su alma desnuda.
Y yo no hice otra cosa  más que morderle la sonrisa, sin que él se diera cuenta.

martes, 15 de febrero de 2011

No, no había nada que hacer

No tenían motivos, por no hablar de razones y argumentos. Rechazaron, conscientes, cualquier pretexto que justificara un atisbo de lógica en miradas cómplices, en sonrisas aún más cómplices, en sus sonrientes sinceridades. Le dijeron adiós al lugar y el tiempo de su acción, a la sensatez de las marchas, a asistir direcciones. La existencia de aquel él y aquella ella no encontraba sustento, (quizá nunca lo necesito), (quizá levitaba).

Un día, ilógicamente, la lógica se apoderó de sus pieles y, peor aún, de sus cabezas. Volvieron, en burdos intentos planteados en la razón, a desvestirse de argumentos, pero lo ilógico de la lógica pudo con ellos. No, ya nada volvería a ser como antes, por mucho que, obstinados, lo intentaran. Con todas sus fuerzas.

sábado, 22 de enero de 2011

Defectuoso

Te acercas a mi alma, prometiendo, sincero tú, eternidades.
Te acercas a mi piel, ofreciéndo(me) saliva perecedera mojada en labio efímero.
Me susurras al oído palabras de mentecato, dulzonas, gratas;
y yo solo escucho azúcar.
Te me deslizas por la mejilla convirtiéndote en líquido, 
buscando una comisura que no llega,
que no llegará.

(Porque)

Te acercas a mi mente y no. No me prometes nada. 

viernes, 26 de noviembre de 2010

La mesa del centro

Lo había pensado fríamente. Delante de un café ardiendo, con dos terrones de inseguridades y unas cuantas cucharadas de palabras dichas sin pensar, inoportunas hasta uno de esos límites que nunca se han escrito. 
Se sentó en una cafetería cualquiera, en la mesa más impersonal de todas: esa que está en el centro y en la que nunca se sienta nadie. Parece que el ser humano prefiere pegarse a las paredes, aferrarse a un elemento tangible, inamovible. Sí, parecía que era eso lo que le había pasado con él, era su tangible, su inamovible, inapelable, inflexivo, siempre estable, y ni el dios que a cualquiera se le ocurra rezar lo podía mover de su trono: él era su príncipe eterno, el siempre futuro rey de sus posesiones, el siempre presente. Pero pasó, la pared se derrumbó, en mil pedazos, ladrillo a ladrillo cada porción de cemento fue cayendo al abismo de los recuerdos  mal guardados y allí se quedó ella, en la mesa del centro, la más impersonal de todas, esa en la que nunca se sienta nadie.

sábado, 13 de noviembre de 2010


Hoy, mientras vagaba entre las páginas translúcidas de un libro cualquiera recordé aquella noche. Vinieron a mi mente las imágenes, divinizadas, de tus carcajadas resonando entre las esquinas de la cama mientras intentabas quitarme el miedo a hacer la voltereta. Recordé como, pacífica, me dejaba hacer; como los prejuicios se volvieron traviesos y empezaron a jugar entre las sábanas. Y ha sido entonces, en ese justo instante, cuando me he dado cuenta. Sí, yo, y solo yo, se lo que era y lo que es todo aquello: Literatura.

martes, 9 de noviembre de 2010

.
Al poner un punto final siempre se apodera de ti una duda, ¿será este el fin de un capítulo o de un libro?, ¿será este un fin transitorio o el verdadero desenlace?

Hoy, solo y únicamente me caben muchas cosas.
Hoy, solo me cabe la transparencia eterna de una lágrima.
Hoy, solo me cabe el más sincero de los deseos, el de la felicidad ajena.
Hoy, solo me cabe el pensamiento momentáneo de intentar rellenar esta soledad a base de tránsitos intrascendentes.
Hoy, solo me cabe un recuerdo inmortal.
Hoy, solo me cabe intentar concebir desayunos sin diamantes y sin tí.
Hoy, siempre, nunca, mañana, pasado, el otro y el de más allá, el mes que viene y el año pasado, justo en este instante, solo me queda el último y más inocente y franco refregón entre la hierba. El primero y el último.

Hoy, lo único que no me cabe es la duda de que este sí, este es nuestro punto final. El tuyo, el mío, y nunca más el nuestro.



 

lunes, 8 de noviembre de 2010


Esta, amigos mios, es la historia de una princesa, de una princesa y su príncipe. Esta, amigos mios, es la historia de un castillo amurallado.

Esta es la historia de la princesa que decidió, aún habiendolo pensado dos veces, amurallar su castillo de la mejor de las formas posibles. La probabilidad de entrada en aquel fuerte era nula. Opto, conscientemente y sin complejo, por la más cruda de las tranquilidades. Se decantó por convertir a la ausencia de hechos, de acontecimientos, de vida, en su vivir. Edificó la muralla más segura que ningún castillo había poseído ni poseería jamás. Pero, como en todas las historias, la princesa dejó una ventana abierta al juego, al devenir, al suceder de lo probable. En el lugar más recóndito de toda su muralla colocó, amigos mios, el candado más minúsculo hayáis imaginado nunca. ¿Quién tenia la llave? Deberán ustedes suponerlo. Loco de amor, loco de atar, capaz de dar su vida por contemplar solo una vez más la lujuria verde de los ojos de la princesa, irracional, el único que siempre supo comprender que pasaba por aquella carita redonda y blanca: el príncipe. Y aún teniendo la llave, aún sabiendo que él era la singularidad que podía vislumbar la ternura donde otros veían el enfado, aún conociendo aquella conexión efímera e infinita que lo unía a la princesa, compró, a base de besos y saliba, a base de poemas y de risas, toda la dinamita que jamás se hubiese fabricado y jamás se fabricaría en la historia de los hombres. Ya ningún otro podría atravesar la muralla que separaba a su amor del resto del mundo. Y acto seguido, en el justo instante que seguía al más triste de los besos, arrojó la llave al vacío quedando él, principe gentil, fuera del castillo. El príncipe marchó y continúo su vida consciente y capaz de regalar la sinceridad de aquellas caricias a otra princesa. La princesa quedó enterrada, para siempre, en el más triste y profundo desamparo.

Esta, amigos mios, es la historia de una princesa. Esta, amigos mios, es la historia de la princesa soledad.

sábado, 30 de octubre de 2010


No podía, no era capaz ni aquello estaba en su mano. Por suerte o por desgracia, somos incapaces de controlar las acciones y las decisiones ajenas, por desgracia casi siempre. Había decidido el dolor, él, abiertamente, sin complejo y sin razón alguna opto por hacerse daño, osó el marchitar lento de sus entrañas por unos ojos que nunca lo mirarían como tanto deseó. No podía, no era capaz ni aquello estaba en su mano. El intento de padecer el dulce dolor que él le ofrecía, sin manía ni vergüenza, fue para ella el mayor de sus fracasos. El egoismo se apoderó de su ser para decirle que no se merecía aquello; nunca supo ver que era él quien no mereció alcanzar nunca aquella situación que incluso consideraba un premio que le costó labrar. Ella debió pedir disculpas. Él nunca debería aceptarlas.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Sí te regalo mi cordura el envoltorio será la constancia de tu presencia y el lazo de la intemporalidad, púrpura. ¿Estás dispuesto a aceptarla?

viernes, 24 de septiembre de 2010

Perdóname

Perdóname por haber intentado convencerte antes de estar convencida yo.

Perdóname por hacer que te ilusionaras.

Perdóname por no aceptar un beso que te obligue a dar.

Perdóname por todas las sonrisas que forcé para agradarte, no quería hacerlo.

Perdóname por haber sido otra persona contigo, no lo merecías.

Perdóname por fingir que lo olvidé. Nunca lo hice.

Perdóname por todas las llamadas, por todos los mensajes. Perdóname por ir enamorándote poco a poco.

Perdóname por las tardes en tu sofá, y por las mañanas, sobretodo por las mañanas.

Perdóname por hacerte masajes, por acariciarte la pierna por debajo de la mesa, por fingir que todo aquello me atraía.

Perdóname tú para que yo también pueda hacerlo.

Perdóname tú para que pueda pedirme disculpas por haberme mentido a mi misma.


Lo siento cariño, y lo siento por mí.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Antónimos cocidos

 Abre la boca y
cierra los ojos.

Suelta tus principios y
agárrame los labios con los dientes.

Súbeme la falda,
que yo te bajo la bragueta.

Acepta mis manos y
rechaza que te diga que no, miento y ambos lo sabemos.

Chilla de placer y
cállate las dudas, no quiero escucharlas.

Sube la frecuencia de tus latidos y
que baje la sangre dónde tenga que bajar.

Y ahora
enciende la luz y apaga el deseo. Lento y rápido.
Vamos.

martes, 14 de septiembre de 2010

Adiós

Te fuiste el miércoles que más ha llovido de toda mi vida y me dejaste aquí, con los viernes hechos domingos.
Te fuiste a masturbarte delante del ordenador y dejaste la factura del agua pagada, para que ahora mis orgasmos se los llevara el desagüe y no tu boca.
Te fuiste diciendo que me echarías de menos, con una sonrisa en la boca relamiendo un cigarro, mentiroso.
Te fuiste para que buscara ventajas, para que ahorra en condones.
Te fuiste a dormir con el pijama de franela y debajo del edredón, se ve que estabas cansado de chocarte con mi piel, de estar estrecho y de que yo fuese de todo menos estrecha.
Te fuiste cansado de escuchar un sí tan fácil y un gemido aún más fácil.
Te fuiste con los calzoncillos de follar puestos, a saber a dónde irías.


Te fuiste.

Y, ¿sabes que te digo, cariño? Pues que gracias y que ya, si eso, nos vemos por ahí.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Cachondos

Desnudos, como dios los trajo al mundo. Cachondos, y no era dios quién los había puesto así. Mordiscos, lametazos, chupetones. Besos sin control. Choques de dientes. De un momento a otro llegarían puras embestidas animales. Entonces paró de pronto, se deshizo duranto solo unos instantes del contacto de sus pieles y la miró fijamente a los ojos, enormes.

-Dame un besito de esquimal, de esos de rozar las narices.

domingo, 29 de agosto de 2010

Eche a andar sin tí y te encontré dando el primer paso.

viernes, 27 de agosto de 2010

Todo me huele a tí

Olor a gasolina, a libro nuevo, a tortilla francesa recién echa, a ambientador de tienda de ropa, multinacional. A incienso, a desodorante, a palomitas en el cine y no en otro sitio, a descampado en el camino de vuelta de la universidad. Olor a tostadas con mantequilla y mermelada de fresa, a tabaco, a cerveza y a vicio. Olor a otoño, a hierba recién cortada, a tu coche, a colonia de hombre, a cama "recién dormida", empalagosa. Olor a mañana,a vino tinto, a playa y a ayer, a amoniaco y a rotulador permanente. A pintura de colores, a maquillaje, a dulces de Navidad en el horno de la abuela, a la abuela. Olor a instituto antes de la clase de educación física, y después. Olor a rosas blancas y amarillas, nunca rojas, a lejía, a ropa recién lavada y a sudor, pero solo al tuyo. Olor a croquetas congeladas recién sacadas de la freidora, quemadas, como siempre que las hago yo y como nunca que las haces tú. A peluquería cuando barren el pelo del suelo, a be, a piel suave, a material escolar en septiembre, a vela fundiéndose sin que nos demos cuenta. Olor a salsa barbacoa, a casa en la huerta, al polvillo de las higueras, ese que hace que me pique tanto la piel. Olor a porro y a polvo, a insecticida, a saliva. A todo el alcohol que seamos capaces de mezclar. A todo el alcohol que seamos capaces de beber. Olor a beso y olor a pies. Al plástico de las barbis, esas que tan poco me gustaban y que siguen sin gustarme. Olor a limón, a naranja y a pomelo, pero nunca a mandarina. Olor a labios, a ojos miel, a pelo corto.

Olor a contigo, a nosotros, a siempre.
Olor a tí.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Puntuación

No hay nada que me resulte más fácil en esta vida que poner puntos, los pongo por todas partes: contigo, en la ensalada, con mis padres, cuando salgo, en la cama, con desconocidos que conozco en la biblioteca, en un parque o en el ascensor, con el polvo de una noche, en la cocina, por mis sábanas, en la tele, con mi mejor amigo, al abrir la nevera o al cerrar una puerta. Con él. Con todos y en cualquier sitio. Siempre puntos. Hay puntos por todas partes. Siempre puntos y siempre seguidos.

Y eso fue lo que hice contigo, tú no ibas a ser menos. Un punto y seguido para , que no falten. Pero me equivoqué. Contigo no servía mi método universal de puntuación. No eras un cualquiera como para ir dándote puntos como si esto fuera una novela de diez mil páginas, por muy bien que lo pasasemos los dos al empezar un nuevo párrafo. Llegamos a convertirnos en uno de esos libros que empiezas a leer ilusionado y en el tercer capítulo ya sabes como va a terminar, llegamos a ser una novela rosa de preadolescentes salidas. Y no. Ni tú ni yo merecemos ser un mal libro. Ni tú ni yo merecemos ser una mala historia. Así que, cariño, ahí va el primero. Y espero que sea el primero de muchos:

PUNTO FINAL.

domingo, 22 de agosto de 2010

Natural

La despertó.
-Cariño, ¡cariño! Despierta, anda.
-¿Se puede saber que pasa?-contestó, aún aturdida.
-Tengo que decirte una cosa muy importante.
-¿Y tiene que ser ahora? Son las ocho de la mañana, hemos dormido tres horas.
-Sí, sí, tiene que ser ahora. Anoche te mentí.
-¿Qué?-gritaba-¿qué coño quieres decir con eso?
-Que anoche te mentí, ¿recuerdas cuando te dije que ibas guapísima, que eras guapísima? Sí, cuando vine a recogerte, ¿te acuerdas o no?
-Sí, claro que me acuerdo, me lo dices siempre que me arreglo, ¿qué pasa con eso?, ¿mientes?, ¿piensas que soy fea? Créeme, no eres el primer que dice o piensa algo así, y puedo asegurarte que no serás el último, asi que déjame dormir.
-No, no es eso, te mentí. No ibas guapísima, el vestido era bonito, si, y el peinado original; el maquillaje no te quedaba del todo mal, quizá demasiado para mi gusto y, aún así, estabas preciosa. Te mentí porque no ibas guapísima, te mentí porque lo eres, y al verte me he dado cuenta de que ahora sí, de que me gusta mucho más el vestido tirado en el suelo, el maquillaje estropeado, corrido. Los ojos hinchados por el sueño y la boca seca. La sábana tapando a medias tu cuerpo desnudo y dejando una teta al aire. Me gustas mucho más despeinada, cariño. ¿Y sabes porque? Porque no me gusta el maquillaje, ni la ropa, ni la laca. Me gustas tú. Natural.

lunes, 2 de agosto de 2010

¿Me has echado de menos?

Agarra el colchón como si fueras a ahogarte y fuese lo único que puede mantenerte a flote. Vamos. Grita de placer. Dime que no pare, que no pare nunca. Dime que no hay otro como yo. Dime que te equivocaste conmigo porque nadie es capaz de hacer que te sientas como te sientes ahora. Afirma sin parar. Estás deseando que sepa que solo conmigo has tenido estos orgasmos, ¿a que si? Venga, quiero oirte, como en los viejos tiempos.

¿Me has echado de menos?

jueves, 29 de julio de 2010

Abrazos que incendian la aurora en las playas del sur

La luna de verano brillaba, redonda. El agua corría por la orilla, jugaba con la arena de la misma forma que el alcohol corría por sus venas y el sudor jugaba entre sus piernas. Se querían, se querían y querían demostrarlo. Querían morder los principios establecidos, las complicaciones, masticarlos y lamerlos para convertirlos en los suyos propios. Querían mezclar el olor de la playa con el de la pasión, querían estar ciegos por momentos para poder tocarse sin tapujos, para llevar el sentido del tacto al máximo extremo.
Querían reducir el mundo a cuatro elementos: ella, él, la playa y la botella.



Y lo hicieron, vaya si lo hicieron.

martes, 27 de julio de 2010

Necesitamos tiempo

- ¿Qué harías conmigo?, ¿qué pasaría si nos bañamos juntos, si nos dejamos llevar?, ¿qué ocurriría si hacemos lo que parece que tu quieres hacer conmigo?
- No puedo saber como va a estar el agua hasta que no me bañe, y no quiero descubrirlo con cualquiera.
- Te supondría mucho menos trabajo meterte al agua en bomba, sin mirar quien te acompaña, ¿no crees? Al fin y al cabo a lo largo de nuestra vida nos bañamos demasiado, y bien enfocado un baño con alguna cualquiera puede ser y es divertido, ¿no?
- Siempre que lo que quieras sea chapotear sin sentido, sin duda, bañarse con una desconocida es incluso mejor, en eso tienes razón. Pero, ¿es eso lo que yo soy para ti? ¿un simple chapoteo? No quiero ser eso ni tú lo eres para mi.
- Si fueras un baño tonto te aseguro que me hubiera tirado en bomba en tu invitación a la piscina. Me ofende y mucho que lo pongas en duda, pero estoy en el bordillo y necesito meter el piececito para ver como está el agua, para aclararme y saber si quiero quedarme tomando el sol o bañarme, y también quiero saber que va a pasar si decido bañarme, y esa es una respuesta que solo puede darme mi compañero en el agua.
- ¿No será que te da miedo pensar que si te metes a la piscina no vas a querer salir?, ¿no te da miedo saber que esto no va a ser un simple chapoteo? Si te quedaras en el césped por estar simplemente acojonada demostrarías muy poca madurez, cariño. Y más después de decirte que quiero arrugarme contigo.